Iba a empezar acá poniendo un comentario sobre ciertos productos, pero justo antes de publicarlo me di cuenta que tengo un conflicto moral que resolver primero. Investigando sobre el producto, di con las páginas de CCF, PETA y con otras sobre las compañías que testean en animales y de pronto descubrí que casi la mitad de mi kit de maquillaje pertenece a marcas que no son cruelty free. Y lamentablemente, es con cifras económicas con lo único que se puede marcar una diferencia en compañías que mueven cantidades enormes de dinero, por lo que el único responsable finalmente será el consumidor. Lo único que podemos hacer para mejorar esa situación cuando es innecesaria es castigar a la marca con una disminución dramática en sus ventas.
Pero también es cierto que vivimos en este mundo, y uno no puede hacerse el ciego frente a las cosas que ya están pasando.  Por lo tanto decidí que haré los comentarios pertinentes sobre ciertos productos que ya tengo en mi poder, pero siempre que pueda colocaré una alternativa “Cruelty Free”, para que podamos ir cada vez haciendo elecciones mejores y más informadas como consumidores. Porque finalmente ningún producto, por bueno que sea, es imprescindible. Con ingenio, todo puede suplirse… en ese talento radica el arte del maquillaje: poder hacer muchas cosas a veces con pocos materiales.

Así que, comprometiéndome con CCF (choose cruelty free), ese será mi granito de arena.